He ganado la V Liga AGAFONA. Y esta vez no ha sobrado precisamente mucho margen: un solo punto.

Después de ocho meses, ocho convocatorias y bastantes vueltas al archivo, la clasificación final quedó en 207 puntos para mí y 206 para Adolfo Etchemendi. Más ajustado, casi imposible. Sergio Manuel Mestre terminó tercero con 202 puntos, así que la igualdad no fue cosa únicamente de los dos primeros: hubo competencia hasta prácticamente el último momento.
Cuando una liga se decide por un punto, cualquier detalle pesa. Esa fotografía que dudaste si enviar, aquel apartado de creatividad en el que rascaste un punto más o esa convocatoria en la que pensaste que te habías quedado corto. Al final, ocho meses caben en una cifra muy pequeña.
Una liga para mantenernos activos
Más allá del resultado, para mí la Liga AGAFONA nunca ha consistido realmente en competir contra el resto de socios. Y menos aún siendo presidente de la asociación.
No tendría demasiado sentido dedicar buena parte del año a organizar actividades, animar a la participación y fortalecer el grupo para después vivir la clasificación como si aquello fuera una final olímpica contra mis propios compañeros.
Siempre he entendido esta Liga como una herramienta interna para mantenernos activos, revisar nuestras fotografías, salir de la zona de comodidad y compartir trabajo durante buena parte del año. Una excusa —de las buenas— para que la asociación no sea únicamente un nombre, una cuota o un grupo de mensajes que uno silencia cuando empieza a acumular demasiadas notificaciones.
Cada convocatoria obliga a volver al archivo con otros ojos. A veces uno recupera una fotografía que había pasado por alto; otras descubre que aquella imagen que parecía magnífica a las dos de la mañana, después de varias horas editando, quizá no era tan magnífica a la mañana siguiente.
También permite comprobar cómo miran los demás, qué valoran los jurados y qué caminos está explorando cada socio. Y eso es probablemente lo más interesante: ocho meses viendo crecer el trabajo de muchas personas que comparten una misma pasión por la fotografía de naturaleza.
Una igualdad que lo mantuvo todo abierto
La clasificación refleja bastante bien el nivel de esta edición. Adolfo (Fito para los amigos) terminó a un solo punto; Sergio, a cinco; Jesús Joaquín Carrera alcanzó los 197 puntos y Jaime García Astorga cerró las cinco primeras posiciones con 193.
No hubo margen para relajarse. Una convocatoria buena podía cambiarlo todo y una más floja podía hacerte perder varias posiciones. Esa igualdad mantuvo la Liga viva hasta el final y dio valor a cada una de las ocho entregas.
En cada convocatoria, las fotografías fueron valoradas en tres apartados: técnica, creatividad y dificultad. Eso obliga a mirar las imágenes de una forma bastante completa. No basta con que la foto esté correctamente resuelta; también tiene que aportar algo y demostrar que detrás existe una intención, una dificultad o una forma propia de observar.
Por eso terminar primero me hace especial ilusión, pero también me deja claro que la diferencia con quienes han quedado detrás ha sido mínima. Aquí nadie ha ganado paseándose. Más bien hemos llegado todos al final mirando de reojo la calculadora.
Ocho meses de trabajo que no se ven en la clasificación
Para que una actividad como esta funcione durante ocho meses hace falta bastante más que una tabla de puntuaciones.
Quiero agradecer especialmente el trabajo de Lolo Suárez, responsable de la Liga, por encargarse de coordinar las convocatorias, recibir las fotografías, mantener el calendario y gestionar todo lo que ocurre entre bambalinas.
También a Jerónimo Villena, Antonio Romero y Juan Manuel Torreira, que han formado el jurado durante las ocho convocatorias. Valorar fotografías mes tras mes requiere tiempo, criterio y una paciencia considerable. Y, además, hacerlo sabiendo que después siempre habrá alguien revisando si aquel 8 en creatividad podía haber sido un 9.
Sin esa labor constante, la Liga simplemente no existiría.
La entrega de premios, el 5 de septiembre
La entrega de premios tendrá lugar el sábado 5 de septiembre, durante las VI Jornadas de Fotografía y Naturaleza de AGAFONA, que este año celebraremos en el Centro del Vino y la Sal de Chiclana de la Frontera.
Será una jornada especialmente importante para la asociación y contará como invitado principal con José B. Ruiz, una de las figuras más destacadas de la fotografía de naturaleza en España.
Recoger allí el premio, rodeado de socios, amigos y personas que comparten esta afición, será una forma estupenda de cerrar estos ocho meses.
Aunque, siendo sincero, lo que más me alegra no es únicamente haber terminado primero. Es que cinco ediciones después la Liga siga funcionando, mantenga una participación constante y continúe siendo una de esas actividades que dan sentido a AGAFONA.
La clasificación termina aquí. El archivo, por desgracia, sigue esperando que vuelva a ordenarlo.